Conoce tu punto de partida real.
Cuenta las veces que comes aperitivos en un día habitual, incluidas las que apenas notas.

Comer entre horas no siempre tiene que ver con el hambre. Puede formar parte de ver televisión, trabajar, hacer una pausa o simplemente ver comida al alcance. Empieza por observar cómo es realmente un día habitual.
Cuenta las veces que comes aperitivos en un día habitual, incluidas las que apenas notas.
El hambre, el aburrimiento, una pausa o simplemente tener comida cerca pueden formar parte del patrón.
Ver televisión, mirar contenido en pantalla o simplemente querer masticar algo puede convertir comer aperitivos en una actividad de fondo. Observa cuándo el hábito aparece antes que el hambre.
Reduce.Care calcula el camino entre ambos puntos y te indica cuándo encaja la próxima oportunidad en el plan. Si el día cambia, registra lo que ocurrió y sigue adelante.
Usa la cantidad que refleje un día habitual.
Elige tu objetivo y la fecha. Reduce.Care divide el camino en pasos más pequeños.
Consulta la próxima oportunidad prevista y luego registra lo que ocurrió realmente. Sin rachas que reiniciar.
Un aperitivo no tiene por qué sustituir una comida completa. Deja espacio para algo saciante y nutritivo a las horas de comer y adapta el ritmo de los aperitivos al resto del día.
Indica tu cantidad actual, tu objetivo y la fecha. Añade un precio solo si quieres ver el efecto adicional: menos aperitivos comprados y más dinero sin gastar.
Los aperitivos pueden ser una parte normal de la alimentación. Reduce.Care está diseñado para ayudar a reducir un patrón que has elegido cambiar, no para decirte cuánto ni con qué frecuencia debes comer.